Hay veces que los papeles se cambian y nos vuelven incapaces de realizar ciertas acciones propias de los machos de siempre. Por ejemplo, un afeitado perfecto puede tirar por tierra hábitos ancestrales que marcaban a los hombres desde hace siglos, como puede ser el caso de la barba incipiente o de un buen rasurado, “pero que raspe” un poco para que nuestra chica note lo masculino que somos.
En este curioso y divertido video publicitario, creo que pasado por la televisión de Turquía, se puede ver cómo se rompe un hábito de seducción por culpa de la perfeccción en la tecnología del afeitado. Claro que, la chica, que se ve que aún no conoce estos nuevos aparatos, no duda en tomar las riendas del tema y salvar la situación, o al menos eso cree ella.






