La utilización del láser para la eliminación de tatuajes es cada vez más frecuente por los excelentes resultados que se obtienen. Aunque la mayoría de los tatuajes son de color negro, con esta técnica es posible eliminar los de cualquier color sin ningún problema. A veces es necesario realizar varias sesiones para conseguir resultados satisfactorios. Estas sesiones, en las que se utiliza anestesia local, se suelen llevar a cabo con intervalos de entre cuatro y seis semanas y prácticamente no producen ningún efecto secundario.
La forma de utilización del láser es la siguiente: se calientan exclusivamente las partículas de color del tatuaje a una temperatura adecuada hasta hacer que éstas estallen y queden disgregadas en la piel, tras lo cual se eliminan con facilidad.















