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El piercing

Cualquier perforación en el cuerpo hecha con una aguja y después colocada una alhaja, es lo que se llama piercing. Las partes del cuerpo que se perforan con más frecuencia son las orejas, las fosas nasales, el ombligo, la lengua, los labios e incluso las mejillas.
Son importantes a tener en cuenta varios factores antes de pasar a colocarnos un piercing:
-En primer lugar debemos buscar un profesional a fin de que nos realice el piercing.
-Hay que desinfectar la zona a perforar con un jabón germicida (excepto la lengua).
-Para perforar la piel, hay que usar una aguja limpia muy afilada.
-La aguja que se utilice debe estar esterilizada y hay que desecharla después del uso.
-Hay que asegurarse de que la persona que nos va a colocar el piercing no utilice una pistola perforadora, ya que ésta no se puede esterilizar.
-La persona que nos realice el piercing debe lavarse las manos con jabón germicida y utilizar guantes desechables.
-La alhaja que se nos vaya a colocar tiene que estar esterilizada.
-Asegurarse de que se utilizan procedimientos de manejo y desecho adecuados para los desperdicios, como las agujas o las gasas con sangre, a fin de que no se vuelvan a utilizar.
-La persona que realiza la perforación nos dará instrucciones de cura correcta y precauciones por si surge algún inconveniente.

También es conveniente preguntar por los tipos de alhajas que nos pueden ofrecer, por si tenemos alguna alergia a cualquier metal. Solo se deben utilizar materiales no tóxicos para las perforaciones del cuerpo. Estos son:
-Oro sólido de 14 o 18 kilates.
-Acero quirúrgico.
-Titanio.
-Platino.
-Niobio.

Es importante saber elegir el lugar donde nos vayan a colocar el piercing, mirar que sea un lugar suficientemente limpio y seguro, que cuente con un autoclave y que mantenga el instrumental en paquetes sellados.

Piercing. Normas previas

Antes de hacernos una perforación conviene saber cuales son los posibles riesgos y de qué manera podemos protegernos de las infecciones y otras complicaciones. Según el lugar del cuerpo que pensemos perforarnos, debemos saber que algunos pueden presentar más problemas que otros. Por ejemplo, una complicación muy común que se da en las perforaciones de nariz y boca son las infecciones, pues en esas zonas existen millones de bacterias. También las perforaciones en la lengua, con el paso del tiempo pueden dañar los dientes y las perforaciones en las mejillas y labios pueden producirnos problemas en las encías.

Los menores de 18 años necesitarán el consentimiento de los padres para poder colocarse un piercing.
Antes de realizarnos una perforación, hay que tener en cuenta algunos detalles importantes:
-Si se toma medicación anticoagulante.
-Si tenemos problemas de alergia a busutería o metales.
-Si tenemos alergia o reacciones en la piel con jabones o desinfectantes.
-Si tenemos problemas de epilepsia o similares.
-Si tenemos diabetes.
-Si hay antecedentes en la familia de hemofilia.

Aparte de todo ésto, es importante tener en cuenta también si tenemos cualquier otro problema de salud o si tenemos tendencia a formar queloides (crecimiento excesivo de tejido cicatrizal en el área de la herida). También se ha demostrado que existen ciertos tipos de enfermedades cardíacas que pueden presentar un mayor riesgo de desarrollar una infección cardíaca después de una perforación en el cuerpo.
Por último, si decides hacerte una perforación, asegúrate antes de estar al día en todas tus vacunas, en especial la de la hepatitis y la de el tétanos, y si en lugar de perforación va a ser tu lengua o tu boca, asegúrate de que tus dientes y encías estén sanos.

El piercing. Riesgos

Al realizarse una perforación debemos asegurarnos de tener unos cuidados posteriores: no apretar ni tirar de las perforaciones, no utilizar alcohol y sí lavar frecuentemente la zona con jabón y no tocarse nunca sin lavar las manos. Tampoco debemos utilizar agua oxigenada, ya que se pueden lesionar los tejidos recien formados. Si la perforación es en la boca, habrá que utilizarse enjuague bucal antibacteriano después de cada comida.
La curación de la parte del cuerpo que haya sido perforada, irá desde unas pocas semanas a más de un año, dependiendo de la zona de la piel que se haya tratado.
Normalmente, después de una perforación, solo tendremos algunos síntomas pasajeros, como pueden ser un poco de dolor e inchazón en la zona perforada, y en el caso de las perforaciones en la lengua, aparte tendremos mayor salivación.
Si a pesar de todo la perforación no se cura correctamente o notamos algún síntoma, es importante que recibamos atención médica. Y lo más importante, es no realizarse uno mismo la perforación o pedirle a alguien no profesional que nos la haga, puesto que podemos tener riesgo de infecciones.
Si eres donante de sangre, siempre hay que comunicarlo antes de donar, pues normalmente hasta un año después de hacerse la perforación, no se puede donar.

Posibles riesgos derivados de el piercing:
-Alergia en la piel a causa del material utilizado (los piercing suelen ser de níquel o derivados).
-Infecciones por bacterias que pueden ser tratadas con antibióticos.
-Infecciones crónicas. Normalmente, cuando ésto ocurre hay que quitar el piercing.
-Cicatrices.
-Sangrado prolongado.
-Flemones o abscesos causados por la acumulación de pus debajo de la piel en el lugar de la perforación.
-Inflamación o daño en los nervios.
-Hepatitis B y C.
-Tétanos.