Evolución e historia de la depilación masculina

A lo largo de los tiempos, la depilación masculina ha incluido dentro del apartado del cuidado personal el gusto por la depilación como una forma de parecer más bellos ante los demás.

En la prehistoria la depilación (20.000 a.c. Asia-África) los hombres ya se afeitaban la cara, así lo demuestran las pinturas rupestres donde se pueden apreciar dibujos de hombres barbudos y otros lampiños, lo que demuestra que ya desde tiempos prehistóricos el uso de la depilación masculina estaba presente en la sociedad de la época. Por los restos encontrados en sepulturas de la época, podemos saber en la actualidad los hombres para la depilación utilizaban navajas de hierro de cobre, o bien hacían uso de piedras de pedernal para estos fines.

En algunos centros de estética e institutos de belleza ofrecen el servicio de depilación genital a hombres garantizando los resultados con técnicas y equipos manejados por profesionales. Hombres de pelo en pecho, hombres de dicho y hecho”, reza un viejo refrán castellano. Y cierto es que, hasta no hace mucho, el vello de los hombres era un símbolo incontestable de virilidad. Pero los tiempos cambian y las modas mutan. Y hoy, los hombres mientras las caras se cubren con barbas, en los cuerpos se imponen una depilación que alcanza su apoteosis con la llegada del verano.

Un reciente estudio sobre depilación masculina de Philips revela que el 53% de los hombres creen que “cualquier tipo de vello corporal es muy desagradable en la playa y la piscina”. Existe una auténtica lluvia de productos y servicios que luchan contra el indomable vello masculino. Incluso una zona hasta hace poco intocable para los hombres, como la genital, se ve ahora atacada por depilación con cuchillas, rayos láser, cremas y ceras. Para los indecisos, vamos a desglosar las distintas técnicas, “La depilación ya forma parte de la rutina estética masculina. Según la encuesta de Philips, 8 de cada 10 hombres se han depilado en alguna ocasión. Eliminando el exceso de vello, los hombres se sienten más cómodo y atractivo con la depilación, listo para encarar citas, actividades deportivas o el día a día. La clave de la depilación perfecta estriba en conocer el propio cuerpo y actuar en consecuencia. El consultor de imagen Txema Mirón cree que el físico y la edad son decisivos: “No es lo mismo los hombres de 23 con un cuerpo definido que un fofisano de 50; la depilación masculina tiene que ser moderada según pasan los años”. Tras el apogeo metrosexual que provocó la fiebre de la depilación total, se impone el trimming o podado: “Ahora no se lleva ni el exceso ni la escasez de vello en los hombres”. Hasta los modelos se dejan algo de pelo para que el resultado sea natural” existen hombres que practican la autodepilación y otros delegan en su pareja: no en vano, el 55% de las españolas asegura haber depilado alguna vez a un hombre. Pero, a su vez, cada vez son más los que se ponen en manos de profesionales.

Al principio la depilación masculina en el antiguo Egipcio, se tenía un elevado concepto de la estética se depilaban todo. Esto resulta curioso ya que hoy en día se nos haría raro, viendo cómo han evolucionado las costumbres y cultura del país, ver a un hombre egipcio depilado. Los hombres usaban navajas de sílex, luego de cobre y de hierro. También usaban ceras, que se hacían con azúcar, agua, limón, aceite y miel ó sicomoro (árbol sagrado), goma y pepino. Los hombres para su depilación usaban navajas de sílex, luego de cobre y de hierro. En Grecia los hombres utilizaban velas para la depilación además de ceras hechas con un método similar al de los egipcios, tanto los atletas como los miembros de las clases altas se depilaban como símbolo de belleza ideal. Las esculturas de la época muestran cuerpos femeninos depilados y sin vello púbico.

Las cortesanas usaban un elaborado que llamaban “dropax” pasta compuesta de vinagre y tierra de Chipre. Así mismo, la depilación en Roma también lo hacían para estar bellos y comenzaban a depilarse el vello púbico en la adolescencia cuando empezaba a aparecer. En los baños públicos había cuartos para la depilación y hacían uso de todos sus materiales: pinzas, llamadas “volsella”, “dropax” y ceras a base de resinas y brea llamada “philotrum”.

En la India, la depilación tiene un origen sensual, en la edad antigua se usaban navajas de cobre y la técnica del hilo.

Los musulmanes, según el Sunnah, se deben depilar para mantener su cuerpo limpio. Las musulmanas se depilaban el pubis y las axilas y se usaba la técnica del hilo.

La depilación se extendió a la India, África y a otras regiones bajo influencia del Islam. En la actualidad la musulmana recibe su primera depilación justo antes de su casamiento, se trata de un ritual en el que participan otras. La depilación y el cuidado del vello púbico no es una novedad en hombres. En un relato de ‘Las mil y una noches’, el Sultán premia al inventor de una pócima-depilatorio. Entre las árabes era habitual la reunión en el hamman, donde además del consabido baño, aprovechaban para depilarse.

En China, la depilación era un signo de higiene y pureza, las religiosas para ordenarse debían pasar por el ritual de la tonsura, se les afeitaba toda la cabeza como se ve en los frescos de las Cuevas de Mongao en DunHuang China.

Los turcos consideraban pecaminoso que se dejara crecer el vello en sus partes privadas. Los baños públicos tenían cuartos especiales, llamados “hamams”, donde las damas se depilaban, hoy todavía existen.

Las Judías se depilaban con el hilo. La depiladora lo sostenía con los dientes, y formaba un triángulo, tomando cada extremo con sus pulgares; luego pasaba el hilo por la zona pilosa, arrancando los vellos de raíz. La técnica del hilo se sigue practicando y se ha puesto de moda en occidente.

Llegada la edad media el hombre dejó la práctica de la depilación, sin embargo la mujer continuó con la costumbre. Los ungüentos que utilizaban evolucionaron hacia una pasta que contenía cal viva y arsénico para depilarse las cejas. La depilación En muchos castillos europeos construidos entre 1200 y 1600 d.C. tenían un cuarto para que las señoras se depilaran.

No fue hasta el Renacimiento (siglos XV – XVII) que se comenzó nuevamente a depilarse algunas partes del cuerpo con pinzas y navajas. Los artistas retrataron con poco o nada de vello púbico como se ve en la obra de Rubens: “Tres Gracias” y “Nacimiento de Venus” de Botticelli.

Llegado el descubrimiento de América podemos observar que la depilación ha surgido como instinto de mantener la higiene de forma paralela en casi todas las civilizaciones ya que en el nuevo continente muchos pueblos practicaban la depilación con un afeitado corporal. Los Aborígenes Argentinos que se depilaban eran los Puelches, Guenaken, Tehuelches, Araucanos y los Avipones. Estos últimos fueron llamados “frentones” por los españoles porque se depilaban el vello del rostro hasta la mitad de la cabeza, incluidas las cejas y pestañas. Utilizaban pinzas que las fabricaban con conchas de moluscos, tijeras con quijadas de las palometas y navajas con valvas de moluscos afiladas.

Después de siglos y siglos de depilación, hubo un señor francés que pensó en facilitar el proceso inventando la primera maquinilla de afeitar con un borde de metal sobre la cuchilla para prevenir los cortes, era el año 1762, Jean Jacques Perret, barbero francés fue el creador.

Se desconoce la frecuencia y estilo de depilación de los hombres en aquel entonces pero sí sabemos que la higiene práctica era una de las motivaciones, teniendo en cuenta que no había agua corriente en todas las casas, y que era frecuente el contagio por parásitos como las ladillas.

La depilación En 1903, King Gillette inventa la primera maquinilla de afeitar con hojas intercambiables.

En 1920, los hombres comienzan a utilizar la cera preparada a base de cera de abejas, resina y parafina.

En 1931, primera máquina de afeitar eléctrica de Jacob Schick.

La moda impone el acortamiento de la falda, los escotes y los brazos descubiertos, entonces la depilación es ya una necesidad para las mujeres de la mayor parte del mundo. Aparecen las cremas depilatorias, que destruye químicamente el pelo, atacando la queratina y modificando en parte su crecimiento.