Hace un par de años comenzaron a proliferar las clínicas que ofrecen este método para eliminar el vello corporal, de forma progresiva y no definitiva, pero con mucho éxito y sin daños a la salud. La competencia ha hecho que se abaraten los costos.
Al fino pelo que recubre el cuerpo del ser humano se le llama por el genérico de vellos. Una jugarreta del idioma español, pues lejos de su homófono (bellos con b), ninguna pelosidad es tan indeseable para quien quiera preciarse de ser bella. Deshacerse de los “pelitos” en piernas, axilas, cara, cejas y en sitios más íntimos como la “línea del bikini” o el pubis, es una lucha constante que mantienen hoy en día miles de mujeres y a la que también se están sumando muchos hombres.
La población femenina ha recurrido a variados métodos para deshacerse de ellos: de las navajas y el rastrillo, a las máquinas de afeitar y los depiladores de batería; pasando por las pinzas para arrancarlos uno a uno, cremas y geles, hasta la aplicación de cera fría o caliente para jalarlos en bloque. Arrancar o podar, es el dilema. Y las mujeres aceptan dolor, irritación, comezón y otros inconvenientes a cambio de pieles lisas. Sin embargo, cualquier elección exige apego a una rutina… o la vellosidad reaparecerá.















